Sergio Falcón: el arte como herramienta de lucha

1 de noviembre 2025

Artista urbano, barrial y social de mirada crítica, para quien el arte nunca fue un fin en sí mismo, sino una herramienta para transformar la realidad de su comunidad. Su legado más tangible fue el Centro Cultural Barrial (CeCuBa), un faro de creación y resistencia que iluminó el barrio Mujeres Argentinas. Su trabajo continúa a fuerza de resiliencia y vocación de servicio.

Hubo un tiempo en que el mundo de Sergio Falcón era muy distinto. Su corazón guardaba secretos que solo de la mano de grandes maestros descubriría. Los ingredientes de su propia leyenda fueron revelándose entre pinceles y lienzos y como artista aprendió a transformar la resistencia en color, la comunidad en lienzo y las esquinas olvidadas en galerías de lucha y belleza. Sergio Falcón encontró su voz en el compromiso social y demostró que el arte no se expone solo en museos, sino que late en el corazón de cada barrio, consignó revista La Andariega.

Con la llegada del nuevo siglo, una vocación más profunda comenzó a latir con fuerza. Fue en los talleres de la Universidad Nacional del Nordeste, de la mano de Rodolfo Schenone, un pilar de la pintura chaqueña, donde Sergio descubrió de qué madera estaba hecho: la del arte comprometido.

Su camino no fue lineal; estuvo marcado por experiencias transformadoras, momentos de duda y renacimientos. Pero en su interior, una voz se hizo cada vez más clara y persistente, una voz que encontraría su eco en grandes maestros del arte social.

Uno de ellos fue Crescencio Cobo, muralista chileno, fundador de la Brigada Ramona Parra, con quien Sergio no solo aprendió, sino que dio potencia a su mensaje descubriendo en el muralismo otro espacio de expresión más popular y comprometido. Hace unos años, durante un Encuentro Latinoamericano de Muralismo en Puerto Tirol, dejaron su huella con dos obras de gran porte, demostrando que el arte público es un acto colectivo, logrando perpetuar su amistad y admiración en un mensaje que forma el cotidiano de ciento de personas.

Pero quizás la lección más perdurable la recibió del artista y militante Juan Carlos Romero: "No necesitás irte muy lejos para ayudar a tu comunidad o tu provincia, la necesidad está en la esquina". Esa frase se convirtió en el espíritu que lo movilizó a crear el Centro Cultural Barrial (CeCuBa). Allí, entre paredes que brindaban abrigo, no solo se compartían pinceles; Sergio, con su pasado de panadero, también enseñaba ese oficio, alimentando cuerpos y almas en un sentido verdaderamente integral.

Su obra es rebelde y provocadora, aunque su diálogo es colorido y cautivador para quienes entienden que la belleza también es un espacio de lucha. Esta convicción lo acercó a la estética irreverente de León Ferrari. Influencia que lo llevó a desarrollar una vasta producción de obras que reflejan la religiosidad del Litoral, siempre desde una perspectiva disruptiva. En 2012, Sergio sembró polémica en Corrientes con un Jesús crucificado, desnudo y con alas de ángel. La obra, que rápidamente fue adquirida por una coleccionista, resurgió el año pasado en su primera muestra individual en el MUBA, evocando 25 años de una carrera que no rehúye la controversia.

Otro de sus talentos innatos es saber "enchamigarse": su espíritu inquieto y generoso lo lleva a congregar comunidades donde quiera que vaya. Es voraz para el aprendizaje, ya sea de memorias ancestrales o de saberes de libros perdidos, y siempre está dispuesto a honrar a sus maestros y a acompañar a las nuevas generaciones.

Para Sergio Falcón, el arte trasciende las paredes, el lienzo e incluso los muros. Ha elegido la performance para involucrar su cuerpo y su imagen en su expresión, dando vida a mensajes más impactantes. En esta faceta, encontró en la moda y la danza un nuevo territorio donde su estética trasciende los marcos tradicionales, volviéndose efímera y trascendente a la vez. Así, con una paleta que mezcla el color con la conciencia, Falcón sigue demostrando que el arte, cuando nace de una esquina y se expande al mundo, es la herramienta más poderosa para transformar la realidad.

El Legado 

Para Sergio Falcón, artista urbano, barrial y social de mirada crítica, el arte nunca fue un fin en sí mismo, sino una herramienta para transformar la realidad de su comunidad. Su legado más tangible fue el Centro Cultural Barrial (CeCuBa), un faro de creación y resistencia que iluminó el barrio Mujeres Argentinas desde 2008 hasta aproximadamente 2016, cuando el espacio fue usurpado.

El CeCuBa nació en las paredes de un centro comercial abandonado, reciclado por la voluntad de artistas y vecinos. Según relata Falcón, impulsor y mentor del proyecto, el espacio no solo fue una base de operaciones para artistas locales, sino un nodo fundamental en un circuito cultural más amplio que incluía al barrio San Pedro Pescador –ubicado a orillas del Paraná, debajo del puente Chaco-Corrientes–, la Casa de las Culturas, el Cecual y el Cecupo. "Era nuestra base para poder trasladar el interés cultural y también ligar ese interés con la vecina provincia de Corrientes", indicó el artista. "Nosotros producíamos casi todo el tiempo porque era un lugar bien activo", destacando el crecimiento de jóvenes artistas que allí se desarrollaron.

Por sus salas pasaron figuras de renombre nacional, como Juan Carlos Romero, un artista interventor muy abierto a las artes experimentales, reconocido por su oposición a la dictadura militar y su apoyo a las Madres de Plaza de Mayo. "Él fue quien nos dio una visión sobre qué era lo que nosotros estábamos buscando", recordó Falcón. De aquel maestro guarda una frase que lo marcó: "No necesitás irte muy lejos para ayudar a tu comunidad o tu provincia, la necesidad está en la esquina".

Esa filosofía guio la expansión del trabajo del colectivo. Al año siguiente, los artistas del CeCuBa llevaron su acción al Barrio San Pedro Pescador, donde los pobladores se oponían a la instalación de un casino. "Fueron dos años de lucha, de lucha y de trabajo", rememora Falcón. Su intervención no fue con pancartas, sino con pintura, resaltando la identidad pesquera del lugar al identificar los puntos de venta de pescado. "La idea era resaltar la identidad del lugar. No fue un momento, fueron años de trabajo y de ir tomando una postura". Este trabajo incluso llamó la atención del gran artista Luis Felipe "Yuyo" Noé, quien visitó el barrio y quedó maravillado con la gente y la labor cultural.

El espíritu del CeCuBa trascendió sus paredes y culminó en la muestra "Hermanos del Río", que entre 2017 y 2019 reunió a 200 artistas regionales de Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, Tucumán y Paraguay. Fue la galerista Carmen Tenerani quien les abrió las puertas para exponer y, crucialmente, para vender sus obras.

Sin embargo, la historia del CeCuBa como espacio físico tuvo un final abrupto. Por necesidad económica, Falcón debió mudarse a Buenos Aires, donde durante dos años vivió del arte, conoció a maestros como Aníbal Cedrón y fundó, junto a Cedrón y al formoseño Walter Tura, la Unav (Unión Nacional de Artistas Visuales), una asociación que hoy lucha por derechos básicos en 22 provincias. Durante su ausencia, el CeCuBa fue usurpado y vandalizado, destruyendo varias de sus obras.

Pero la inquietud de Falcón es imparable. "A mí no me conocen por ser una persona que está quieta mucho tiempo, sino porque estoy activo constantemente", afirma. Su mirada está puesta en el futuro: reabrir el CeCuBa en uno de los varios centros comerciales abandonados del barrio. Mientras tanto, produce en un "Espacio de Arte Afuera de mi Casa" y a orillas del río, sostenido por la venta de obras a través de Tenerani, con quien planea reconstruir el sueño de un centro cultural a través de la producción y venta de arte en el barrio. Su legado, pues, no es solo un recuerdo, sino un proyecto vivo y en constante evolución.

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