El primer avío de La Andariega recorrió el Gran Resistencia, unió generaciones y nos demostró que una experiencia compartida tiene un poder extraordinario. Fue una apuesta silenciosa, casi íntima. Un deseo de que esta revista, que todos los días nos devuelve la alegría de contar historias que amamos, pudiera salir a la calle y reconfortar a otros, queríamos multiplicar esa alegría.