lunes 10 de agosto, 2026

Chaco es Arte: un sol eterno ilumina la nueva edición de Mi Avío

9 de agosto 2026

La ilustración de la bolsa del mes de julio es un homenaje a la obra y la memoria del maestro Julio Zalazar, el artista que supo ver en el sol el latido del Chaco profundo.

Con la llegada de cada mes, la comunidad de La Andariega recibe su caja de Mi Avío, un ritual que celebra los sabores, los paisajes y las historias de la región. Pero la edición de julio de 2026 llega con un brillo especial. La bolsa que envuelve este tesoro mensual lleva una ilustración que no es un diseño más: es un tributo. Un homenaje a la luz, al color y al legado de Julio Zalazar, el maestro de los soles chaqueños que nos dejó físicamente el pasado 21 de febrero, pero cuya obra sigue iluminando el arte del Nordeste y que Sergio Falcón recuerda en un mural junto a su casa en el Barrio Mujeres Argentinas. Ese mismo sol es el que comparte en esta edición, recordando la inspiración que le brindó uno de sus grandes maestros.

Julio Zalazar fue durante más de 25 años profesor en el Instituto de Bellas Artes "Santiago Pértile", donde formó a generaciones de artistas que hoy continúan su camino. Pero su impacto trascendió las aulas. Fue el fundador y alma del Taller de Artes Sol, un espacio cultural creado en el año 2013 que se convirtió en un faro de creatividad y contención en la ciudad de Resistencia. Durante doce años, en una emblemática casona frente a la plaza España, el taller fue un lugar de puertas abiertas donde no solo se enseñaba dibujo, pintura y escultura, sino que también se otorgaban becas, se incluía a alumnos con capacidades diferentes y se realizaban las célebres "pintadas callejeras" que llevaban el arte a las veredas y plazas de la ciudad. Su espíritu, como el mismo Zalazar prometió, sobrevivió al cierre de esa sede en 2020, trasladándose a su casa-taller y continuando su labor incansable .

¿Por qué un sol? Quienes conocieron su obra saben que el sol era mucho más que un motivo. Era su firma. Su sello. Su forma de entender el mundo. Sus pinturas, con su paleta de colores vibrantes y sus figuras geométricas que vibran entre lo figurativo y la abstracción, capturan la intensidad del paisaje chaqueño. El sol, en sus cuadros, no es un astro lejano; es el centro energético y compositivo, el núcleo del que irradian rayos que estructuran toda la escena, representando la vida, el calor y la espiritualidad de la tierra que lo vio nacer. La conexión con este símbolo era tan profunda que bautizó a su propia hija como "Sol", llevando la metáfora a todo su universo.

La edición de Mi Avío de este mes no podría haber elegido un mejor emblema. Al igual que los productos que contiene la caja, la ilustración de la bolsa es un pedazo de identidad chaqueña. Es un reconocimiento a un artista que, como destaca el Instituto de Cultura del Chaco, fue un "destacado pintor, maestro y referente de las artes plásticas chaqueñas" . Pero también es un guiño a su legado como articulador social, a su generosidad y a su convicción de que el arte es una herramienta de transformación.

El homenaje a Julio Zalazar en esta bolsa de Mi Avío es más que un detalle estético. Es la forma que tenemos de recordar que, aunque el maestro partió, sus soles siguen brillando. En cada pincelada de sus discípulos, en la memoria de quienes poblaron su taller y, ahora, en las manos de quienes reciban esta caja. Porque el arte, como el Chaco, es eterno y su luz, como la que pintó Zalazar, sigue irradiando calor y color sobre nuestra tierra.

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