Este 31 de agosto, las heladerías de todo el país rinden homenaje a un pilar indiscutible del patrimonio gastronómico y social del país: el helado artesanal. Más que un postre, el ritual del kilo para compartir o el clásico cucurucho al paso forma parte de la identidad cultural nacional, respaldado por una tradición de maestros heladeros que posiciona a la Argentina entre los máximos referentes globales del sector.
La fecha, que se celebra por segundo año, busca poner en valor el proceso de elaboración artesanal, caracterizado por el uso de materia prima fresca, la ausencia de conservantes artificiales y la constante innovación en recetas que combinan técnicas tradicionales italianas con el paladar local.
Radiografía de una pasión nacional
* Consumo récord: Los argentinos consumen en promedio cerca de 7 kilos de helado por persona al año, una cifra que se mantiene constante sin importar la estación.
* El rey indiscutido: El dulce de leche —en todas sus variantes, como granizado o con alfajor— lidera cómodamente el ranking de elecciones, seguido de cerca por el chocolate amargo, la frutilla a la crema y la pistachomanía reciente.
* Impacto federal: Desde pequeños negocios familiares en los barrios hasta icónicas cadenas regionales, el sector emplea a miles de maestros maestros heladeros y trabajadores gastronómicos.
“Celebramos la calidad, la dedicación y el saber hacer de cada heladero artesanal que mantiene viva esta pasión y lleva un pedacito de Argentina a cada cucharada”, festejó la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines.
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