domingo 4 de octubre, 2026

Visita de León XIV: preparativos, gestos políticos y la “tarea para el hogar”

4 de octubre 2026

La próxima llegada del pontífice moviliza al Gobierno, a la oposición y a los obispos en un escenario marcado por la pobreza, la grieta y las recientes advertencias papales sobre la instrumentalización de la fe. Las pistas que dejaron sus discursos en Europa.

Poco a poco va tomando forma el tono de lo que será la visita del papa León XIV a la Argentina. Tanto por las declaraciones y los gestos que vienen realizando los obispos argentinos como por las manifestaciones públicas que León XIV adopta sobre temas vinculados con la realidad social y política que, si bien no tienen ninguna referencia específica a lo que sucede en nuestro país, sí hablan de ejes de pensamiento del pontífice y que, sin duda, estarán también registrados en sus intervenciones durante su estadía argentina. Aquí hablará –entre homilías, discursos y mensajes breves– en once ocasiones durante apenas tres días.

Si bien todos los obispos han insistido en el tono “pastoral” de la visita –lo señala en cada una de sus intervenciones el presidente del episcopado, el arzobispo mendocino Marcelo Colombo–, ninguno de ellos desconoce o elude la “connotación social” que tiene la doctrina social de la Iglesia y el magisterio pontificio.

El cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba y vicepresidente del episcopado, sostuvo días pasados que el papa conoce la realidad argentina. ¿Cómo la conoce? Por lo que los obispos le relatan, a través de un informe quinquenal de su labor que elevan al Vaticano y que se presenta en lo que se denomina las visitas “ad limina apostolorum”. Se trata de un deber y una práctica institucional que incluye también un encuentro personal con el papa. Al margen, existen otros innumerables contactos de distintos miembros del episcopado, no solo directamente con el pontífice sino con los organismos de la Santa Sede, y se suman visitas extraordinarias por diversos temas que sirven también para la información y el intercambio.

La otra vía es la nunciatura apostólica –embajada del Vaticano–, que funciona, como ocurre con cualquier Estado, como un canal de información habitual. El actual nuncio en la Argentina es el arzobispo Michael Wallace Banach (63 años), norteamericano como Robert Prevost, fue designado el 4 de mayo de 2026. Si bien arribó a la Argentina para asumir efectivamente sus funciones el 22 de julio de este año, desde antes supo de la intención papal de venir al país y desde entonces comenzó a recoger información para anticiparle al pontífice.

El acontecimiento que genera la visita pontificia permitió la convergencia en la misma mesa no solo de los obispos y el gobierno, sino también que en torno a ella se reunieran adversarios políticos como es el caso del oficialismo libertario y los funcionarios del gobernador Axel Kicillof, un hecho que el arzobispo porteño Jorge García Cuerva calificó de “el primer milagro” logrado por León XIV.

Sin embargo, el arzobispo dijo también que León verá aquí que “hay un deterioro, primero de la unidad” y que “el papa se va a encontrar una Argentina cascoteada por la pobreza”. Agregó que “se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida por esa famosa grieta. Una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día”.

Días pasados, en una entrevista concedida a La Nación, el cardenal Rossi sostuvo que León “se va a encontrar con un pueblo golpeado, un pueblo sufriente, un pueblo necesitado de consuelo, de esperanza y de paz”.

Y en un documento titulado “La fragilidad nos humaniza”, la semana anterior la Pastoral Social que preside el obispo Dante Braida explicó que “no se trata de un hecho casual” que el papa haya elegido que “uno de los primeros lugares de su visita sea una casa donde viven y son acompañadas personas con discapacidad”, sino de un gesto de profundo contenido simbólico. También, aunque no se diga, una forma de visibilizar los reclamos que sufren los colectivos de personas con discapacidad, fuertemente golpeadas por los recortes del gobierno y por el desconocimiento de sus derechos.

Marcelo Colombo, el presidente del episcopado, ha dicho que “cada lugar elegido (por el papa) representa una realidad simbólica profunda, donde el Santo Padre desea hacerse presente y regalarnos su palabra orientadora”.

Al cierre de esta edición se está realizando la tradicional peregrinación a pie al santuario de Luján y el arzobispo García Cuerva hará en la mañana una homilía de cierre en la que probablemente sume nuevas alusiones a la visita papal.

Tampoco puede perderse de vista que entre sus cercanos colaboradores el papa también tiene argentinos. Entre ellos se destacan el prefecto (ministro) del dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor “Tucho” Fernández, y la teóloga laica Emilce Cuda, Secretaria de la Comisión Pontificia para América Latina, quien también integra la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y la Pontificia Academia para la Vida.

Mientras el gobierno nacional, fundamentalmente a través de Karina Milei, hace todo lo posible no solo para evitar cualquier tipo de roce con las autoridades del episcopado y para ello –entre otras cosas– aceita todos los resortes del Estado para que la visita pontificia transcurra sin mayores inconvenientes, el gobernador bonaerense Axel Kicillof juega sus propias cartas. Ya tiene asegurados dos encuentros cercanos con el papa: acompañará al pontífice en su visita al Cottolengo de Claypole y estará en primera fila cuando León celebre misa y hable en la basílica de Luján, en uno de los actos centrales de la estadía.

Pero esta semana Kicillof se acercó personalmente hasta la nunciatura apostólica acompañado del ministro de Seguridad, Javier Alonso, y del director de Cultos, Juan Ignacio Torreiro, para entregarle al embajador vaticano una declaración que distingue a León XIV como “visitante ilustre de la Provincia”. Fue además la ocasión para poner en conocimiento de Wallace sobre el despliegue organizativo, logístico y de seguridad que la provincia de Buenos Aires está poniendo a disposición para la visita pontificia.

Los pronunciamientos recientes de León XIV
El papa acaba de cerrar una visita a Francia con mucha repercusión popular a pesar de ser ese uno de los países europeos con menor cantidad de católicos. Pero lo más importante en esa instancia son las declaraciones del pontífice sobre temas que importan al mundo y a la sociedad internacional.

En París, Metz y ante la UNESCO, el pontífice subrayó la urgencia de desarmar tanto el lenguaje como las armas. Y sobre la inevitabilidad del conflicto pidió “nunca resignarse ante la perspectiva de una guerra considerándola inevitable”. Prevost ha puesto la cuestión de la paz en el centro de sus predicaciones y de sus manifestaciones. Por eso sostuvo que “es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz”.

Consecuentemente argumentó contra la “ilusión del rearme” e instó a los líderes internacionales a “redirigir los presupuestos de defensa hacia las necesidades básicas humanas como la nutrición, el empleo y la vivienda digna”. También reafirmó su respaldo irrestricto al “derecho internacional y el multilateralismo” para evitar el aislamiento de los Estados y la fragmentación geopolítica. Invitó a su vez a las naciones europeas a estructurar políticas de integración fraterna y a construir sociedades “armoniosas” que defiendan la dignidad humana desde el servicio al bien común.

No hubo señalamientos puntuales, ni acusaciones a personas o países. Pero sí un mensaje claro dirigido a los problemas y a las situaciones que le preocupan.

Pero también se refirió al uso político de la fe y la religión. Dijo que “invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia es una profanación”. Y en sus intercambios con la prensa regresando a Roma abordó el crecimiento de corrientes de extrema derecha en Europa y el mundo, marcando un límite ético frente al uso de identidades religiosas. Afirmó que la combinación de posiciones políticas de extrema derecha con expresiones religiosas “no es una expresión auténtica del cristianismo”; y agregó que “los valores del Evangelio no están relacionados con el odio y la división, sino con la comprensión, la compasión y el acompañamiento”.

A la vista de todo lo anterior, de su conocimiento de la realidad argentina y de su línea pastoral argumentativa no resulta difícil discernir cuál será el contenido de las palabras de León XIV en la Argentina y cuáles pueden ser algunos ejes de su predicación.

Emilce Cuda, quien asesora a León y que fue también directa colaboradora de Francisco, sostiene que “el catolicismo es una palabra pública que, con la mediación de otros saberes científicos o culturales, se ocupa de sanar y cuidar la vida de las personas, que es lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo durante sus tres años de vida pública”.

En consecuencia, como sostiene García Cuerva, “es una visita pastoral que nos va a dejar tarea para el hogar”.

Por Washington Uranga para Página 12

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