jueves 22 de octubre, 2026

Breve historia de Guaranípolis. Crónicas alpargatas (Fragmento)

21 de octubre 2026

En los mejores días de San Pedro Pescador, los artistas chaqueños se reunían en el rancho y salían a vagabundear en manada siguiendo postas en el camino. Cruzaban el puente a pie y bajaban por la costanera hasta Yaguá Rincón. Ahí se sumaban los Yaguaces, renovaban fuerzas y, según prometía la agenda, iban a ver alguna muestra. Una de las fijas era la galería Limbo, un espacio que dirigía la artista Julia Rosetti y que más que una galería comercial era una sala de ensayos para proyectos emergentes. Lo particular de Limbo es que la pequeña sala estaba en el estacionamiento del Jockey Club, entre el baño público y las escaleras por donde los señores correntinos iban a ver las carreras. La ubicación geopolítica del lugar ya era una especie de conquista en la lucha de clases sociales. Una conquista pacífica, con las armas del arte.

Ahí ranchaban un rato y, si quedaban fuerzas y las circunstancias lo ameritaban, volvían a Chaco en colectivo y seguían hasta donde los llevaba la noche. No era extraño terminar en el CECUBA, para lo que había que atravesar toda la ciudad de Resistencia. El recorrido total alcanzaba más de 30 kilómetros. A ese recorrido lo llamaron Guaranípolis. El nombre lo puso Silvestri; era un recorrido a pie, un recorrido cultural en el que se retroalimentan las ideas. Un recorrido que unía lugares de pertenencia, lugares donde eran bien recibidos; "un circuito interminable", dice Falcón, que a pesar de la gravedad no le afloja al optimismo.

Claudia del Río sabe de lo que habla. Porque es rosarina y comparte el mismo río que lleva en su nombre. Y porque además fue de esas primeras "docentes viajeras" de Antorchas que llegó a Corrientes, como también viajó por las cinco regiones argentinas.

Claudia del Río, la que conoció a Richar cuando tenía veinte años, la que le habló a Figueroa de los sistemas, la que siempre que volvió a Corrientes pasó por Yaguá Rincón, donde dice que encontraba algo de la bohemia, de la sinceridad que había perdido Rosario.

Le cuento a Claudia de Guaranípolis y le preguntó si imagina su alcance. Me da entonces una definición geográfica, dice que abarca Paraguay, el sur de Brasil y todo el norte argentino, porque incluye también Salta y Jujuy. Me dice que tiene que ver con un tiempo, un espacio tiempo, y habla de la relación del arte y la artesanía.

"Lo que hoy parece tan fluido, la integración de artesanos y artistas, en una relación fluida, muy fluida, que no se ve en otras partes del país, y en esa zona es muy fuerte. La artesanía que desata una entidad animal", dice Claudia y, después de pensar un poco agrega: "algo que alienta la creencia".

—El payé.

Payé, la ofrenda, el exvoto. Lo que nos mueve. Lo que ordena los inundos.

Hacemos silencio en una terraza donde cae la tarde.

—Los nenes han visto a sus padres amasar, bordar, tallar, hacer cerámica, ese conocimiento está en el cuerpo. Es una práctica cotidiana que da como consecuencia una relación con lo material y con el dinero. Porque eso que se hizo tiene un valor personal y de cambio. Como si Dios te diera la virtud de manejar tus manos de esa manera, y así te ganás el sustento.

Cae la tarde en Guaranípolis. De un lado, Yaguá. En la otra orilla, San Pedro. Foto: Richard De Itatí.

Por Marcelo S. Dansey

(Extraído del libro Yaguá Rincón / María Paula Zacarías. India Ediciones. 2023. Primera edición de 200 ejemplares. ISBN 978-987-48738-9)

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