Nina del Norte elaboró un alfajor de yerba mate y harina de algarroba que celebra la identidad del Norte Grande Argentino, y lo presentó en el II Congreso Internacional de Gastronomía y Desarrollo Sostenible llevado a cabo en Bogotá, Colombia. También, este fin de semana lo presentó en sociedad para todo el país en el Mundial de la Yerba Mate que se realizó en ciudad de Buenos Aires.
En el marco de su visita a Colombia, Nina presentó sus alfajores como un caso práctico de innovación gastronómica sostenible, destacándose el rescate patrimonial y la identidad territorial. Además, la Facultad de Ciencias Sociales, Administrativas y Afines de Colombia le otorgó un reconocimiento "por sus valiosos aportes a la difusión del patrimonio y la cultura gastronómica de Argentina en nuestro país".
Una alianza de Ilexya y Nina del Norte
El nuevo alfajor de yerba mate y harina de algarroba de Ilexya y Nina del Norte hoy ya es un hecho. Se trata de una creación que nace de las raíces más profundas del monte chaqueño y de la pasión por elaborar productos auténticos, naturales y diferentes. Está elaborado con yerba mate, fuente natural de antioxidantes; harina de algarroba, que aporta más fibra, sabor y bienestar; y chocolate, en una combinación pensada para quienes buscan una experiencia única. Además, no contiene azúcares refinados, ya que está endulzado con ingredientes naturales, y tampoco lleva conservantes ni colorantes artificiales. Es apto para dietas vegetarianas y ofrece energía natural para acompañar el día de forma saludable.
Este alfajor, hecho con ingredientes naturales y mucho amor en cada detalle, es un producto pensado para quienes buscan sabor, identidad y una experiencia diferente. Desde Nina del Norte agradecen a su comunidad por acompañarlos en este camino y ser parte de este sueño hecho realidad.
Trascendencia internacional
En Colombia, el II Congreso Internacional de Gastronomía y Desarrollo Sostenible llevado a cabo en Bogotá, estuvo enfocado en la justicia alimentaria, sostenibilidad, patrimonio culinario y alimentos del futuro. Reunió a investigadores, chefs, docentes, estudiantes y profesionales de diversos países para reflexionar sobre el papel de la gastronomía en la construcción de territorios más sostenibles. Fue organizado por la Universidad de San Buenaventura y la Fundación Universitaria San Mateo.
Desde el Chaco, proyectos como Nina del Norte demuestran cómo es posible vincular producción artesanal, identidad regional y desarrollo sostenible. La utilización de ingredientes como la yerba mate, la harina de algarroba y otros productos del monte nativo contribuye a la valorización de los recursos locales, impulsa a pequeños productores y fortalece el patrimonio gastronómico regional. Por otro lado, la sostenibilidad gastronómica implica también promover el consumo responsable, reducir desperdicios, fomentar cadenas de producción de cercanía y generar oportunidades para emprendedores y comunidades locales. En este sentido, los alfajores regionales, las experiencias gastronómicas y las propuestas educativas constituyen herramientas para transmitir cultura, fortalecer la identidad y generar desarrollo económico.
De este modo, la gastronomía puede convertirse en un puente entre tradición e innovación, entre producción y turismo, entre cultura y desarrollo, llegando a construir sistemas alimentarios sostenibles, valorando a quienes producen, respetando los territorios y garantizando que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la riqueza culinaria que hoy heredamos. Si se entiende el valor de los alimentos como patrimonio cultural, la gastronomía es mucho más que la preparación de alimentos: representa la historia, la cultura y la identidad de los pueblos. En un contexto global marcado por desafíos ambientales, sociales y económicos, la gastronomía sostenible emerge como una herramienta fundamental para promover sistemas alimentarios responsables, fortalecer las economías locales y preservar los saberes tradicionales.
Marisel Torres, junto a Elizabeth Araque Elaica de la Fundación Universitaria San Mateo y decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Administrativas y Afines de Colombia, reflexionaron sobre este camino. "Podemos decir que cocinamos cultura y compartimos identidad. Es un desafío constante, pero además, la oportunidad de la gastronomía de transformar los alimentos en una herramienta de desarrollo, inclusión y preservación cultural", afirma Nina. Sus productos rescatan ingredientes regionales: el alfajor de yerba mate y harina de algarroba revaloriza materias primas emblemáticas del norte argentino, promoviendo el uso de ingredientes locales y fortaleciendo las economías regionales. Nina del Norte demuestra que es posible elaborar productos de valor agregado utilizando recursos del territorio, reduciendo la dependencia de ingredientes importados y promoviendo cadenas productivas más cercanas.
Se trata de una empresa que genera oportunidades para productores, emprendedores y comunidades locales, transformando materias primas regionales en productos con identidad y valor comercial, conectando con el concepto de sistemas alimentarios más justos e inclusivos. En el Congreso Internacional llevado a cabo en Colombia, Nina del Norte representó un ejemplo de cómo la gastronomía puede transformar ingredientes ancestrales del Chaco, como la yerba mate y la algarroba, en productos innovadores que preservan la identidad cultural, promueven la sostenibilidad y generan desarrollo económico local. En esencia, su contribución fue mostrar que un alfajor puede ser mucho más que un producto dulce: puede convertirse en una herramienta de identidad, educación, turismo y desarrollo sostenible.
Los alfajores de yerba mate y harina de algarroba de Nina del Norte representan la valorización de ingredientes identitarios del norte argentino, mostrando cómo la gastronomía puede recuperar saberes ancestrales, generar productos innovadores, fortalecer la identidad territorial, impulsar el desarrollo sostenible y crear valor agregado a partir de recursos locales.
El alfajor en cuestión combina dos ingredientes profundamente arraigados en nuestra cultura: la yerba mate, símbolo de encuentro y tradición, y la algarroba, fruto ancestral del monte chaqueño reconocido por su sabor dulce y sus propiedades nutricionales. Sus tapas elaboradas con harina de algarroba ofrecen notas suaves de cacao, caramelo y frutos secos, mientras que la yerba mate aporta un delicado perfil herbal que equilibra el conjunto. El relleno de dulce de leche armoniza ambos sabores, logrando una experiencia gourmet auténtica y diferente. Más que un alfajor, es una propuesta que rescata ingredientes regionales, promueve la producción local y pone en valor los sabores del territorio. Cada bocado invita a recorrer los paisajes, la cultura y las tradiciones del Norte Grande Argentino.
Agradecimientos
A través de sus redes sociales, Marisel Torres agradeció la experiencia: "Hoy quiero expresar un agradecimiento profundo y sentido a la Universidad de San Buenaventura y a San Mateo por hacer posible este espacio de encuentro humano, académico y cultural en el marco del Congreso Internacional de Gastronomía y Desarrollo Sostenible", expresó.
En tiempos donde el mundo necesita volver a mirar sus raíces, su tierra y a las personas que producen los alimentos, este congreso demuestra que la gastronomía puede ser mucho más que una receta: puede ser identidad, memoria, justicia social, sostenibilidad y esperanza. Torres agradeció profundamente la oportunidad de compartir su visión desde Nina del Norte – El secreto del Monte Chaqueño, llevando la voz de los sabores del monte, del algarrobo, de la yerba mate y de tantos productores y saberes que resisten y florecen en cada territorio.
"Gracias por creer en una gastronomía que no solo alimenta el cuerpo, sino también la cultura, el vínculo entre las personas y el respeto por la naturaleza. Gracias por abrir espacios donde las historias locales pueden dialogar con el mundo y demostrar que detrás de cada alimento existe una comunidad, un paisaje y una identidad que merece ser cuidada", agregó.
Para Torres, este encuentro deja una huella profunda porque confirma que cuando la educación, la cultura y la gastronomía trabajan juntas, nacen proyectos capaces de transformar realidades y construir un futuro más humano y sostenible. Finalmente, dedicó su gratitud a la calidez, el profesionalismo y el compromiso de cada persona que hizo posible el congreso, y deseó que estos espacios continúen creciendo y uniendo países, culturas y corazones a través de la cocina y el desarrollo sostenible.
Con información de Suplemento Elsa de Diario Norte



