El balance de lo que fue la Bienal 2024 para el chef Emilio Ocampo fue más que positivo. Entusiasta y apasionado se mostró feliz de que entendieran el concepto gastronómico con el que soñaba desde hace una década. Con formato de bodegón, brindó tradición, calidez y sabor casero bien chaqueño a los miles de comensales que pasaron por su espacio.
La amabilidad como ingrediente indispensable en cada plato servido como en casa, al calor del fuego y con recetas tradicionales, sentarse a la mesa de Ocampo fue como almorzar en casa de la abuela. En cada una de las comidas, pasaron por su restaurante alrededor de 150 personas, al final de la jornada, entre el servicio en salón y las viandas más de 500 porciones se elaboraron diariamente durante todo el transcurso de la Bienal.
Ocampo es detallista, observador, minucioso y con esa precisión consigue conectar con quienes él llama "mi familia de Bienal", es que hace más de una década participa activamente en este inmenso movimiento cultural que demanda una gran logística y gestión de recursos. De esta manera, identificó las diversas necesidades de sus comensales en distintos momentos del día, desde los trabajadores que llegan antes del amanecer buscando algo calentito y abundante para desayunar hasta las decenas de familias originarias que llegan desde sus pueblos para exponer su arte y quieren comer algo recién salido de la olla, como lo que habitúan en sus hogares: un guiso caserito es un verdadero manjar en las jornadas invernales en el predio de Bienal.
Tampoco descuida a artistas y artesanos que lo requieren cada dos años para compartir sus delicias, las preferencias siempre son por el pescado para compartir en una mesa, donde abundan las charlas, anécdotas y las risas por los momentos compartidos. Este año el menú más elegido, según nos cuenta fue el pacú con mandiocas fritas o con puré de mandioca. Nada más auténtico y chaqueño que la elección de sus comensales.
"Acá nos están mimando"
La conexión de Ocampo con sus comensales fue inmediata, recibirlos con un menú de olla con ingredientes frescos, de la zona, cautivó a todos. "Siento que voy por buen camino", valoró tras las numerosas charlas que mantuvo con quienes a diario lo visitaban para disfrutar de un plato diferente. Además del protagonismo de los fuegos y sus carnes ahumadas, a la parrilla, también ofreció una amplia variedad de sandwiches con fiambres elaborados por él mismo, como parte de otra faceta en la que experimenta desde hace varios años. Sus picadas también causaron sensación, acompañando la mesa de quesos y fiambres con tortilla de papa y mandiocas fritas.
Como cierre, Ocampo destacó "siento que en toda la Bienal no hay una propuesta gastronómica así" y consideró que para llevarla a cabo, montó una carpa climatizada de 12 x 14 metros como salón principal, más la cocina, lavadero y fogonero, donde un equipo de 32 personas entre familia y colaboradores lo acompañaron en esta ardua tarea de cocinar en esta Bienal 2024. También agradeció a la Fundación Urunday y a Josese Eidman por la oportunidad de presentar su bodegón, un diseño en el que desplegó sus años de experiencia en la gastronomía en este espacio tan especial que ya se arraigó en el corazón de todos los chaqueños.

