martes 15 de septiembre, 2026

En el “mercado del amor” en Beijing, madres y padres buscan pareja para sus hijos en los parques

14 de septiembre 2026

La práctica sobrevivió a las aplicaciones de citas. Con carteles escritos en una hoja blanca, describen el perfil de los candidatos y generan encuentros entre los jóvenes. La presión social para la “mujer sobrante”.

Es el primer sábado de septiembre y en Beijing hace calor: son las dos de la tarde y la temperatura llega a los 33 grados. En el parque Yuyuantan hay algunas personas recostadas bajo la sombra de los sauces llorones y otras que juegan a las cartas al costado del lago repleto de plantas de loto. Desde la entrada Este del parque, que tiene 136 hectáreas, se escuchan las voces de un grupo de 300 personas que conversan y miran papeles que están en el piso, una hilera de hojas A4 una al lado de la otra. Son madres y padres que buscan pareja para sus hijos e hijas. También hay jóvenes que se acercan para conseguir algún candidato o candidata para sus amigos, que están agobiados por el ritmo laboral.

En China, donde el celular es casi una extensión de las personas, el papel tiene un rol clave en el “mercado del amor”, como le llaman a estos encuentros que se hacen cada semana en los parques públicos, pero a los que no asisten los futuros novios.

En uno de esos carteles plastificados se lee: “Residente de tercera generación en Beijing. Nacido en 1993, 1,85 metros de altura, proveniente de una familia adinerada con un patrimonio de 60 millones de RMB (8.943.840 de dólares), hijo único, licenciado en informática y con empleo estable en el sector bursátil”.

En la carta de presentación del posible pretendiente hay datos como la formación académica de los padres, las medidas del departamento en el que viven y detalles sobre el edificio, como cantidad de ascensores y servicios. Como contrapartida, en ese mismo cartel se detallan los requisitos: se busca una mujer nacida después de 1996 con estatura superior a 1,70 metros, título de posgrado a superior, buena presencia y ”preferentemente de una familia intelectual urbana”.

El caracter chino 相亲角 (xiangqinjiao) significa “esquina de las citas” y eso es lo que sucede en este parque. Pero es una especie de cita tercerizada, en la que las y los pretendientes no están físicamente. Sin embargo, aprueban la búsqueda de sus padres, abuelos o amigos, que son los que hacen el primer “filtro”, evalúan las características y compatibilidades y después intercambian los números de teléfono que serán entregados a los jóvenes para que se pongan en contacto entre ellos y coordinen un encuentro. Lo que pase después será una decisión de la posible futura pareja.

Hace seis años que Siqi le busca marido a su hija en las plazas de Beijing. Ella tiene 31 años y es arqueóloga. Nació en la época en la que solo se permitía un hijo por familia para controlar la densidad demográfica. Él dice que por eso su hija es más independiente y tiene un nivel de conocimiento más alto que en otros tiempos. Cree que su hija tiene dos barreras para conseguir novio: mide 1,75 y además “no hay mucha gente que busque un empleo como el de ella o que tenga suficiente conocimiento como para hablar sobre arqueología”.

Siqi arregló algunas citas, pero ninguna prosperó: “Ella está escolarizada, tiene un alto nivel de conocimiento y con los hombres de acá no tiene de qué hablar. Quizás algunos piensan: ´eres mucho para mi´”.

Para Siqi el amor es difícil en estos tiempos. “Todos buscan amor, pero en China es una transacción de cosas. Qué tienes para darme y qué te ofrezco. Ella es mi única hija y quiero lo mejor”, dice el hombre. En 2015, después de tres décadas y media, el gobierno de China eliminó la “política de un solo hijo” y habilitó el derecho a tener dos. En 2021, el Partido Comunista Chino flexibilizó aún más la legislación y permitió tres hijos por familia, algo que organizaciones como Amnistía critican porque impide ejercer los derechos sexuales y reproductivos.

Ahora el problema es otro, el envejecimiento de la población. La tasa de natalidad de China –donde viven 1.400 millones de personas– disminuyó durante siete años consecutivos antes de registrar un leve repunte en 2024. Sin embargo, el año pasado tuvo un nuevo descenso histórico: 5,63 nacimientos por cada 1.000 personas, el nivel más bajo desde la creación de la República Popular en 1949. En 2025 se registraron más muertes que nacimientos por cuarto año consecutivo y es por eso que el gobierno de Xi Jinping impulsa un programa nacional de subsidios al cuidado infantil y fomentar la natalidad.

Para las familias chinas, el casamiento garantiza la manutención de los niños y niñas. Por eso en Beijing hay otros grandes “mercados de matrimonio” en el Parque Zhongshan y en el Templo del Cielo. En el Parque Yuyuantan, cientos de personas coinciden bajo el sol fuerte, algunas conversan mientras miran los papeles, otras están sentadas detrás de la “ficha técnica” a la espera de algún interesado y otras simplemente se sientan debajo de una galería abierta. Son hombres y mujeres que, en general, superan los 50 años.

En los “perfiles” de papel no hay fotos, solo descripciones. A diferencia de lo que sucede con las aplicaciones de citas occidentales, como Tinder o Happen; o las orientales como Tan Tan o Soul, las imágenes no son necesarias para iniciar el proceso de conquista. Debajo de cada ficha está el contacto de WeChat (la app similar a WhatsApp) de los padres que son los que hacen el primer filtro.

“Si tu pones una foto está genial, pero si no la pones está bien”, dice Víctor Yi (como es su nombre occidental). Tiene 27 años y novia, pero está en el parque para buscarle candidatos a sus compañeros de trabajo, tres hombres que van desde los 28 hasta los 31, y tres mujeres, que tienen entre 26 y 27. Todos trabajan en una compañía de seguros.

“No necesito esto, pero mis colegas lo necesitan y yo los ayudo. Ellos no están acá porque están muy ocupados”, cuenta y explica que no escribe sus nombres porque es algo privado, pero sí el contacto de WeChat. Para Víctor, estar en el parque es algo bueno y sirve para que la gente hable entre sí porque, en el fondo, “amar es cuidar de alguien y que alguien te cuide”.

Hay un concepto que aún preocupa a las generaciones más grandes: sheng nv, que significa “mujer sobrante”. Son las mujeres que tienen más de 30 años y no se casaron. “Para las personas como yo, volver a casa cada año durante el Año Nuevo chino es un dolor de cabeza porque todos los parientes, amigos y mayores te preguntan lo mismo: si tienes novio, cuándo piensas casarte, que te apresures porque si no te vas a convertir en una solterona”, cuenta Sabrina, una joven que vive en la capital china y describe una situación que también pasa en Argentina. “Incluso ha llegado a aparecer el fenómeno de alquilar una novia o un novio para volver a casa durante el Año Nuevo”, agrega.

Julia no dice su edad, pero supera los 50 años. Viste elegante y habla en inglés. Tanto ella como su marido son universitarios y están buscando una novia para su hijo de 28, que es ingeniero. “Este no debería ser mi trabajo, no debería ser yo la que busque”, se queja y habla de los problemas de comunicación de las nuevas generaciones. “No creo que esta sea la forma más apropiada de conocer a alguien, que los padres tengamos que hacer esto. En mi mente, los hijos tienen que encontrarse, pero en China hay formas limitadas para que los jóvenes se conozcan. La mayoría de los casos de la gente muy joven es que solo miran una foto y dicen: ´No es mi estilo´”, rezonga.

Hace un mes que Julia empezó a venir al parque, antes habló con su hijo, le preguntó si estaba de acuerdo y él respondió que sí. “Lo que estoy tratando de hacer es decirle, ‘¡Vamos! Habla con las personas, conocé a la gente, toma un café o una cena y hablen así consiguen más información´. Porque con una foto no es tan interesante. Ellos solo ven las fotos y esas no son las formas”, dice la mujer, que reconoce que todavía no encontró un buen perfil de futura nuera, que debe cumplir requisitos como alto nivel universitario.

“Yo estoy buscando que mi hijo ame a una chica. Tener dinero, ser apuesto no es suficiente para apoyarse al final de la vida. Pero si tiene los mismos intereses, los mismos pensamientos, si pueden hablar, se pueden ayudar y realizarse entre ambos. Eso es el amor, es lo más importante”, agrega.

No es obligación que los hijos e hijas se casen con las personas que preseleccionaron sus padres, pero funciona como una “bendición”. “Si los padres de ambas familias coinciden, reciben una bendición desde el inicio. En la tradición china, la relación se hace de esa manera porque creen en la responsabilidad de la familia, pero obviamente, si eso no funciona, no pasa nada. Se cree que si los padres tienen la misma personalidad, quizás sus hijos se pueden llevar bien. No es una obligación que sea esa pareja, no pasa nada si no funciona”, explica Víctor.

Yo me quiero casar, ¿Y usted?
Hace años que Huimin Yang recorre los mercados del amor de Beijing. Dice con orgullo que ya unió a 65 parejas. Es popular en Douyin, la versión china de Tik Tok, donde sube videos de su estadía en Yuyuatán. Viste remera roja y una boina y antes de dar la entrevista, recita un poema chino sobre la preocupación de los padres por el futuro de sus hijos. “Están atentos a lo que comen, a si son felices, si se casan. Es una tradición en China, los padres buscan eso para sus hijos”, explica.

Aunque le costó mucho, Hiumin ya casó a su hijo y por eso ayuda a otros. Se define como un “buscador profesional”, que trabaja gratis. Tiene varios perfiles de candidatos y, si alguien está buscando, puede hablar con él, que ayudará para encontrar a alguien. “Son una muy buena idea estos encuentros, hacer que extraños se conviertan en una pareja es muy lindo y es algo feliz para todos, para las parejas e incluso para mí”, relata y agrega que lo hace desde el corazón, “como un favor y para contribuir a la sociedad”.

Amor, tradición, estabilidad, mandatos sociales. Todo se mezcla en los parques de China. ”El amor es un gran tema y todas las personas de este planeta merecen conseguir una pareja”, cierra Hiumin.

Por Celeste del Bianco | Página 12

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