lunes 2 de noviembre, 2026

La historia de Manuel de Luján, el “Abuelo de la Patria”

2 de noviembre 2026

En su visita a la Argentina, el Papa León XIV pasará por Luján, donde se encuentra emplazada la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Allí, la historia de la Virgen está también ligada a la de Manuel de Luján, un hombre esclavizado que permaneció al servicio de la imagen hasta su muerte en 1686. Su historia, convertida con el paso del tiempo en parte de la tradición religiosa argentina, también revela una de las formas concretas en que la esclavitud estuvo vinculada con la institución religiosa.

En mayo de este año, el Papa León XIV pidió perdón por la relación histórica de la Iglesia con la esclavitud. En su encíclica Magnifica Humanitas, el pontífice reconoció que durante siglos instituciones eclesiásticas tuvieron personas esclavizadas y admitió el retraso con el que la Iglesia llegó a condenar de manera absoluta esa institución. “En nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió. La historia de esa relación no se reduce, sin embargo, a las posiciones doctrinarias de la Iglesia frente a la esclavitud. En distintos países existen historias de complicidad con el sistema esclavista, de participación en su funcionamiento y también casos documentados en los que instituciones religiosas fueron directamente propietarias de personas esclavizadas. Una de esas historias es la de Manuel de Luján, conocido como el Negro Manuel o el “Abuelo de la Patria”.

Su historia comenzó mucho antes de que existiera la Argentina. Manuel había sido esclavizado y llegó al Río de la Plata dentro de los circuitos de tráfico de personas esclavizadas. Durante años quedó ligado a la imagen de la Virgen de Luján, a cuyo cuidado fue destinado. Pero en 1674 esa relación dejó de ser solamente una cuestión de devoción. Se convirtió en una cuestión jurídica y patrimonial.

Tras la muerte de su propietario, los herederos reclamaron a Manuel como parte de la herencia. Manuel se resistió. Frente al reclamo siempre respondió “Soy de la Virgen nomás”. Manuel entendía que había sido destinado al servicio de la Virgen y que, por lo tanto, no debía volver a estar bajo el dominio de los herederos. Pero el conflicto terminó resolviéndose judicialmente en favor de los propietarios.

En diciembre de 1674 se redactó el acta de venta de Manuel Costa de los Ríos. El documento establece que sus propietarios legales, Pedro Gutiérrez de Molina Garcés y Catalina Clavijo, lo vendieron a la Cofradía de Nuestra Señora de Luján con el propósito de que sirviera permanentemente a la Sagrada Imagen. Los vecinos de Luján realizaron una colecta para recaudar el valor de Manuel y comprarlo a sus propietarios, para que que ya no vuelva a pasar por una situación similar, lo pusieron a nombre de la Virgen para que continúe su servicio y viva en paz a su cuidado hasta el final de sus días. El acta registra incluso datos sobre Manuel, entre ellos su nombre, procedencia, edad y estado físico.

Después de la compraventa, la Cofradía de Nuestra Señora de Luján pasó a ser la dueña de legal de Manuel, y su tarea designada era el cuidado de la imagen de la Virgen.

La historia posterior convirtió a Manuel en una de las figuras centrales de la devoción lujanense. Permaneció ligado a la Virgen hasta su muerte, ocurrida en 1686. Con el paso de los siglos, aquella imagen a cuyo servicio había sido destinado se convirtió en la “Patrona de la Argentina”. Así, Manuel, que había cuidado su imagen mucho antes de que existiera la Argentina, terminaría convertido en el “Abuelo de la Patria”.

Página 12

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