La previa de la final del Mundial ya se vive con intensidad en Barcelona, España. Banderas, camisetas albicelestes y redoblantes coparon este sábado por la tarde la playa de Bogatell, donde miles de argentinos se reunieron para un banderazo frente al Mediterráneo. El domingo el partido comenzará a las 21, cinco horas más tarde que en Argentina. Cataluña alberga a 49.789 argentinos, la comunidad más numerosa de España.
Bogatell también cuenta otra historia. Antes de los Juegos Olímpicos de 1992 era una cloaca a cielo abierto. Hoy es una de las playas más concurridas de la ciudad y el escenario elegido por la comunidad argentina para despedir la espera.
Nati es catalana y Gloria es argentina. Las dos llevan camisetas de la selección mientras sostienen una bandera enorme que flamea con el mar y la arena de fondo. “Realmente han llegado los dos mejores a la final”, dicen. “El que le encuentre la vuelta va a ganar y ojalá seamos los argentinos”, dice Gloria, que hace dieciocho años vive en Barcelona.
Andres también llegó hace mucho tiempo desde Chaco. Vive en España hace veinticinco años y el domingo dice que tendrá sentimientos encontrados porque sus hijos son españoles. En sus manos lleva una bandera con el nombre de su provincia y dice “mientras más tiempo pasas lejos, más nacionalista te vuelves. Mis amigos españoles no entienden ese sentimiento”.
Emanuel y Valentina llegaron desde Santiago del Estero hace un par de años. Dicen que desde que empezó el Mundial se vieron casi todos los partidos. “No puedo ni quiero parar de ver y escuchar cosas sobre el Mundial, sobre la hazaña de estos chicos. Lloro, río, canto solo, le escribo a mi vieja para hablar del Mundial. Hace más de un mes que todos mis días son así. Salgo a la calle y me cruzo personas con la camiseta, voy a un bar y todas las mesas hablan de Argentina. Algunas veces bien, algunas mal, pero hablan de nosotros. Estamos en boca de todos. Me siento poderoso saliendo a la calle con la camiseta”, dice Emanuel.
Valentina agrega: “Estar lejos de Argentina me hace sentir más argentina todavía. Esta selección, estos jugadores, este cuerpo técnico, con todos sus logros, sus valores y su espíritu de seguir adelante más allá de todo pronóstico, es lo que me hace amarlos y sentirme representada por ellos. Todo lo que hicieron, especialmente en este Mundial, me hace sentir orgullosa, poderosa e invencible. Me inspiran. Me dan fuerzas y siento que también se las doy a ellos.”
La final frente a España concentra toda la expectativa, pero para muchos argentinos el partido más intenso fue la semifinal frente a Inglaterra. “Estaba más nerviosa con Inglaterra porque ahí se cruzaban sentimientos de otro tipo. Ese partido tuvo algo que fue histórico para nosotros”, dice Jazmín DEC, artista sonora y Dj, que vive en Barcelona hace unos meses.
Después de aquella victoria contra Inglaterra, Barcelona pareció convertirse por unas horas en una ciudad argentina.
Los gritos se escuchaban a cuadras de distancia, como si vinieran de un estadio. En el subte, en las avenidas y parques aparecían por todos lados. Vecinos asomaban las cabezas por los balcones para presenciar el desfile de banderas, gorros y caravanas de autos que apretaban fuerte las bocinas. Por las ventanas flameaban banderas con el rostro de Diego Maradona y Lionel Messi. Un hincha con la camiseta del Mundial 2006 llevó un parlante inmenso y le dió play a Antonio Ríos, para colorear aún más la fiesta improvisada. De mano en mano circularon latas de cerveza y botellas de Fernet. Ninguna otra hinchada celebró así cada partido. Entre la multitud estaba Agostina junto a su hija Roma, de nueve años. “Nos sentimos como en casa. Ver nuestros colores, nuestra bandera, abrazar a nuestros compatriotas, cantar el himno y alentar a la Selección es una experiencia hermosa.”
Días atrás el partido disputado frente a Suiza a las tres de la madrugada, encontró a los argentinos despiertos hasta las siete de la mañana en el Arco del Triunfo, uno de los puntos de encuentro tradicionales de la comunidad y el mismo lugar que reunió a quince mil almas en la final de 2022.
Contra Inglaterra la celebración fue en el parque Glòries, un Central Park barcelonés inaugurado hace dos años con vista a la Sagrada Familia, y rodeado por el Museo de Diseño y la Torre Glòries. Precisamente ese edificio quedó envuelto en una polémica en las horas previas a la final, luego de proyectar un mensaje de victoria para la selección española. Muchos pensaron que se trataba de una imagen falsa, pero después fue confirmado por los propios responsables. Desde distintos puntos de la ciudad se había leído la palabra “campeones” junto a la bandera roja y amarilla.
La presencia masiva de argentinos también despertó otro tipo de reacciones de parte del público local. En redes sociales no tardaron en aparecer críticas por los cánticos contra España y por la cantidad de camisetas albicelestes copando el transporte público. Tampoco faltaron los comentarios xenófobos, aunque en menor medida.
Agustín, administrador de la cuenta de Instagram Argentinos en Catalunya, dice que el mayor desafío para el domingo por la noche es encontrar lugares donde la comunidad pueda reunirse en un ambiente celeste y blanco. “Hay mucha gente preguntando, porque nadie quiere ir a un bar donde haya cincuenta españoles y dos argentinos”, explica. También percibe un clima diferente al de Qatar. “Se nota la tensión. Circuló mucho la idea de que Argentina compró el mundial. En 2022 parecía que todos nos apoyaban y ahora no. Aunque dentro de la comunidad argentina se siente mucho más compromiso e interés”, dice.
Agustín calcula que unas tres mil personas participaron de los festejos tras la victoria frente a Inglaterra y los medios españoles estiman que si Argentina se consagra nuevamente pueden llegar a movilizarse alrededor de veinte mil para celebrar.
Por Nicolás Adet Larcher | Página 12

