Desde General Pinedo hasta Fontana, pasando por Villa Ángela, Gancedo, Miraflores, General San Martín, Colonia Benítez, Sáenz Peña y Resistencia, una constelación de emprendedores y familias elaboran decenas de variedades de alfajores que llevan la identidad del Chaco a cada bocado.
Con ingredientes autóctonos como la algarroba, el mistol y el mamón, propuestas innovadoras que incluyen harina de banana, rellenos de dulce de mandioca o sabores como yerba mate y albahaca, y reconocimientos que van desde galardones por originalidad hasta un encuentro con el Papa Francisco, estos hacedores demuestran que la tradición dulcera chaqueña está más viva que nunca. La Andariega presenta un mapa de sabores para conocer a los protagonistas de esta industria que crece Chaco adentro y trasciende fronteras.
En esta nota hacemos un breve recorrido por las historias que vamos a estar contando en los próximos meses en cada edición de Mi Avío. Historias que celebran el trabajo incansable de nuestros alfajoreros y alfajoreras que en cada rincón de la provincia nos deslumbran con sabores originales y la calidez del arte en sus manos.
Nina del Norte desde Colonia Benítez ya nos conquistó con sus alfajores y sus más de doce sabores novedosos y bien regionales se comercializa en distintas provincias. Siempre presente en eventos y encuentros que exponen al Chaco con su propia identidad y tradición gastronómica. Maracuyá, frutilla y mamón son algunos de sus imperdibles.
Betty Gutiérrez desde Gancedo con su alfajor, que reversiona su Dulce Explosión del Cielo, cuenta toda una historia milenaria en una lluvia de estrellas que marcó al Chaco para siempre. Con algarroba, mistol y zapallo, logra una verdadera maravilla de los sabores chaqueños.
La Tía desde Resistencia sus sabores nos acompañan en nuestro viaje desde hace tiempo. Innovan con almidón y dulce de mandioca, algarroba, yerba mate, y hasta jengibre y albahaca. Trabajo y vocación al servicio de quienes buscan una golosina bien chaqueña.
d'Benizio de Villa Ángela con sabores que incluyen la algarroba, el mistol y el relleno de dulce de mamón, esta marca cosechó galardones en el Mundial de Alfajores por su originalidad. Se destaca en el interior chaqueño, acercando a localidades vecinas toda su dulzura.
Gales desde General San Martín, con una presentación exquisita, llegan a varias localidades e incluso a Resistencia. Sus sabores hablan del Chaco: algarroba, chocofruta o choconuez son algunos de los imperdibles, al igual que sus mini alfajores, una verdadera tentación.
Rico de Algarroba desde Resistencia, es una marca que ya nos tiene acostumbrados a la innovación permanente. Con más de quince sabores, además de trabajar muy bien la harina de algarroba, han incursionado con harina de banana y sabores muy auténticos como la guayaba.
La Trigueñita desde Resistencia, propone sabores reconocidos, pero también los más chaqueños, como el relleno de dulce de mamón, que es uno de sus sabores emblema.
La Tana desde Sáenz Peña, llevó sus sabores a buena parte del mundo. El papa Francisco los recibió en mano de una delegación chaqueña. Con una diversidad de sabores, siempre está presente en ferias y eventos, representando al Chaco.
Desde Resistencia, Las Moras premiados por su alfajor de maicena, proponen una variedad de sabores: marplatense, pistacho y algarroba. Todos son libres de gluten para que no te pierdas de disfrutar de un bocado maravilloso.
Alajú desde Resistencia nos invita a sabores tradicionales y a otros más innovadores como limón, pistacho o café. Con sus productos llegan a varias localidades chaqueñas y a la vecina provincia de Corrientes, apostando a los sabores chaqueños como emblema de la golosina más amada por los argentinos.
Aymará Candys desde Fontana, nos traen sabores tradicionales con elaboración artesanal y la permanente innovación de sus ediciones especiales, con un corazón que sorprende por sus combinaciones.
Alfajores Morenito de General Pinedo con sabores que incluyen la algarroba, el mistol y el relleno de dulce de mamón, esta marca cosechó galardones por su originalidad. Se destaca en el interior chaqueño, acercando a localidades vecinas toda su dulzura.
Ari Alfajores de Algarroba desde Miraflores, elaborados con harina de algarroba, presentan sabores reconocidos entre los fans del alfajor. Recorriendo la provincia y llegando a toda la región en festivales y encuentros, llevan la bandera de lo hecho en Chaco con mucho orgullo.
Alfajores Santafesinos desde Puerto Tirol este emprendimiento familiar acerca su sabor tan tradicional a ferias y eventos dentro y fuera de la provincia. Llevan dulzura siguiendo una receta muy reconocida que sigue ganando adeptos.
Detrás de cada uno de estos alfajores no solo hay una receta, sino también una historia de familia, de territorio y de perseverancia. Desde General Pinedo hasta Fontana, pasando por Villa Ángela, Gancedo, Miraflores, General San Martín, Colonia Benítez, Sáenz Peña y Resistencia, estos emprendedores construyen día a día una verdadera geografía del sabor chaqueño. Sus creaciones no solo endulzan paladares, sino que también posicionan al Chaco en el mapa dulce de la Argentina. La invitación, entonces, es clara: buscar, probar y celebrar cada uno de estos sabores. Porque consumir lo nuestro no es solo un acto de gusto, sino también de orgullo y de identidad.
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