Mientras repaso agenda, reviso mail, escucho radio, miro un poco de televisión, para informarme y saber por dónde pasa la noticia del día, esta llega, y, llega rápido y una vez más nos desarma con el feminicidio de Agostina esta adolescente cordobesa de 14 años y antes una jovencita de 17 años de la provincia de Misiones que fue asesinada y encontrada muerta en una cámara séptica en la provincia de Misiones. Indescriptible sensación la que siento y creo muchas, muchos sentimos horror que llegamos a un 3 de junio y nuevamente nos sacude la crueldad por el asesinato de estas mujeres, niñas, hermanas, amigas, hijas, etc. sin dejar de mirar lo que sucede y sucedió muy hace poco aquí en el Chaco en nuestra provincia donde todavía no nos podemos recuperar con la perdida de Cecilia y en ella tantas otras Cecilias que faltan, porque la realidad es que no estamos todas.
“NI UNA MENOS”, 3 de junio, 11 años y seguimos marchando, dos nuevos feminicidios y otra vez la misma discusión, las mismas preguntas, si donde estuvo, ¿qué hacía a esa hora?, que la madre? ¿Que el padre? ¿Que si tenía varios perfiles en redes sociales? ¿Que como se vestía? ¿Que no eran modales de adolescentes? ¿Que la pollerita, era muy corta? ¿Dónde estaba? ¿Porque salió? ¿Con quién? …y por si fuera poco todavía hay quienes se cuestionen si la educación sexual es ideología o si el feminismo se pasó de rosca con falsas denuncia en entornos violentos, que provienen de contextos diversos y muchos de ellos vulnerables económicamente variable no menos importante. Harta
Se instalo esta idea de que el feminismo se pasó varios pueblos y se olvidan de que el 77% de las mujeres de argentina sufren violencia y nunca se animan a denunciar, porque sienten miedo a que algo les pase, porque no son lugares seguros donde denuncian a pesar de que existen campañas que se las invitan a realizar la denuncia sin miedo, sin vergüenza al qué dirán; hoy junio del 2026 siguen los miedos a realizar las denuncias y cuando parecía que todo se podría haber mejorado aparecen nuevas situaciones de violencias en contextos de género , nuevos feminicidios, nuevos asesinatos de mujeres y esta vez están matando a las niñas. Harta. Basta de matarnos.
Y aquí estamos una marcha más, un 3 de junio más sin poder resolver cuestiones básicas que hacen a la erradicación de todo tipo de violencia hacia las mujeres y mucho menos resolver los feminicidios que vienen sucediendo. En un registro de diferentes ONGs feministas solo de este año se lleva contado un poco más de 87 femicidios, la cifra ya lo dice todo, no es solo un dato, es información que nadie lee, que nadie registra y cuando se trata de mostrar ya quedan pocos medios en donde se puede ver u oír sobre esta situación que cada vez nos acecha más y más; cuando pensamos que este será la última vez aparece una víctima más y después otra y después otra y nos volvemos a foja cero. Harta
El pasado 29 de mayo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación público el informe de 2025, donde se registraron 200 feminicidios. A tener en cuenta que esto solo es un subregistro ya que la Corte Suprema contabiliza únicamente las muertes violentas de mujeres cis y trans/ travestis en las que se ha iniciado una causa judicial tipificada en esa línea de investigación. También se sabe que hay muchas causas en trámites que no se caratulan en perspectiva y cuantos femicidios ocurren sin llegar a ser denunciados. Harta. Basta de matarnos.
Ni que hablar de los últimos hechos ocurridos en el Chaco Sol Gómez (Fontana), Graciela López (Puerto Vilelas) Marcela Frias y Daiana Gómez (Quitilipi) y otra vez y otra y otra; situación lamentable, desesperante porque cada vez son más las víctimas, cada día es una mujer, es una niña, es una hermana, es una madre, es una novia, es una amiga. Harta de que la narrativa suene que odiamos a los hombres; nadie odia a los hombres queremos hombres que se sumen a la causa de levantar la bandera de basta de matarnos, basta de violentarnos, basta de negar situaciones de violencias, basta de callarnos. Este año particularmente siento que todo está muy raro y desinteresado, a sabiendas que el Estado Nación no asume tal responsabilidad sobre cómo afrontar políticas de violencias machistas tras los últimos recortes en políticas públicas; porque también es una realidad de la que no se habla o si se habla se dice poco.
Harta de justificaciones que no se piden, harta de que se haga oídos sordos al grito de NI UNA MENOS, harta de que no sepamos vernos como personas, que nadie está fuera de esto que nos pasa como sociedad, harta de que miremos a un costado como diciendo si a mí no me toco no pasa nada. Harta de que haya excusas en proceder de la justicia, harta de escuchar hicimos todo y llegamos tarde, harta de naturalizar sociedades culturalmente violentas. Harta de que se piense que un femicidio llega porque algo habrá hecho. Harta de que nos maten. Un Femicidio es una expresión clara de control, de violencias y posesión hacia las mujeres; el problema no somos las mujeres, el problema es más de fondo, es estructural y cuando hablamos de estructuras, no hablamos solo de políticas públicas mal implementadas o por la falta de ellas si no que hacemos referencia a la cultural patriarcal en la que estamos sumergidos todos, todas.
Ningún feminicidio empieza con un asesinato; todo comienza cuando no se cree en las denuncias, cuando no se escucha a las víctimas, cuando hay mujeres que no son escuchadas, cuando se minimiza un acto de violencia, cuando se niega una realidad y se disfraza con hacer creer que estamos locas y que el problema somos las mujeres, cuando nos da vergüenza decir que fuimos víctimas de violencia y cubrimos al violento, cuando minimizamos un gesto violento una acción en el trabajo, en la calle, en la pareja, con el amigo/a cuando justificamos todo y no vemos más allá de lo micro ahí está el problema.
El problema señores, no somos las mujeres. Las mujeres no odiamos a los hombres las mujeres queremos hombres que acompañen, que se involucren, las mujeres queremos varones que caminen a la par que luchen por sus hijas, sus hermanas, sus novias, sus amigas. Que todos seamos uno en esto y que no se quite de la agenda ninguna situación de violencia, que se hable, nos involucremos que erradiquemos las violencias como sociedad y como Estado.
Nos Vemos en la Marcha #3J

